El control racional del oficio de escribir.

Mes: julio, 2010

Te veo.

Comenzó la música.  Toda la gente alrededor se agitaba y aclamaba su nombre. Nadie podía verlo de verdad. Sentía cada palabra golpear sus oídos pidiendo sus versos, esas dulces melodías. Esa vez que al tomar ese frío micrófono las luces lo transportaban a su lugar favorito; ya era de madrugada, pero la muchedumbre aun quería escuchar su voz.  Pero nadie podía verlo de verdad.

Antes del espectáculo, tomaba un refresco y tenía prohibido comer chocolate, mientras veía en el espejo como su imagen causaba el mismo revuelo que su voz.

Pero en el escenario hacia lo que se le viniera a la cabeza, porque era suyo, todo el mundo veía su espectáculo y escuchaba su gran voz. Cada vez que lo anunciaban en la cuidad o en alguna tocata las muchachas eran las primeras en llegar y buscar el mejor lugar para verlo y así, por alguna casualidad lograr ser la gran afortunada de recibir alguna prenda del muchacho dueño de las pistas.

Cuando comenzaba a cantar amaba que las mujeres gritaran su nombre con desesperación y que los hombres lo envidiaban por su talento, que los micrófonos no se cansaran de su voz y que las noches sea lo suficiente largas como para volver a comenzar. Pero nadie podía verlo de verdad.

Pero cuando las luces se apagaban y cuando la noche llegaba a su fin. Las veces en que el micrófono ya había terminado su labor y cuando era hora de comer chocolate sentía a la única persona que podía verlo de verdad. Tras la cortina y al fin del espectáculo, luego de ver su gran don y su demostración, ella llevaba consigo el gran abrazo lleno de fuerza para seguir de pie.

Ya es otra noche y es hora de un nuevo espectáculo, aunque nadie pueda verlo de verdad…

~~

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una cadena.

No puedo dijo levantando la cabeza. No puedo repitió. El sonido de la casa se hundía en silencio, y por raras razones el perro dejó de ladrar, aquella era una de las tareas mas complicadas de su difícil labor de hombre y de costumbrista, el decir adiós, porque una vez más tenia el miedo por la sangre. Era difícil para ambos, con eso se conformaba, porque aunque ella no dijera palabra alguna, él la entendía perfectamente, sabia que cuando la cabeza esta cabizbaja y la vista perdida en el suelo la situación era difícil.

Y cuando ella miraba aquella dirección que en vez de llenarse de lágrimas y descontento no vio más que una cadena que colgaba por su cuello.

Recordó cada hermosa situación, sensación, hora, fecha y lugar donde desde el principio dudó, ahora lo entendía bien & recordó como también había prometido no volver a confiar. Quería golpearse el pecho por no escucharse.

Puedes irte, yo no te detendré. Fue lo ultimo que la casa logro sostener.

El sonido de la puerta jamás se había notado tan palpante sobre sus oídos, no lloró, porque prefirió dejar cada hermoso recuerdo intacto. Desde ese día logró comprender mas cosas que habría preferido guardar. Desde aquel  día volvió a prometerse un par de cosas que serán rotas en un par de años más.

Había una cadena en su cuello, aquella cadena que prefirió olvidar.

El pueblito

Decían muchos por ahí, que en ese lugar jugaban las almas en pena, que una monja lloraba frente a la virgen cada noche, que bajo esas tierras corría un río que se llevo consigo varios cuentos como este. Otros decían que aquel árbol que poseía estaba maldito, que si uno osaba tocarlo estaría condenado de por vida.

Se comentaba también que cada vez que alguien era llamado por las llagas de muerte al cabo de algunos días, dos personas más le acompañaban en el lecho. Que los juegos se divertían solos, que los perros le aullaban a la penumbra de la noche sin argumentos.

Y la fábrica que no olvida sus recuerdos cada noche vuelve a tomar vida.

Dicen que sus campos los recorre un animal no muy amigable que solo parece cuando todas las velas no arden, y se adueña de la sangre de las gallinas y de la carne de los vacunos.

En ese pueblo donde se dice no haber mucha tecnología pero las noticias vuelan mucho mas rápido que con cualquier artefacto.

Dicen que el llanto de una mujer se expande por el camino subiendo a la iglesia, y que el hablar y concurrir de las energías no termina nunca.

Donde se derrumbo una escuela que estaba construida sobre un privado cementerio de una rica familia alemana, que las calles que cada día soportan antiguamente era un cruel vertedero. Donde cada persona conoce bien a la otra sin nunca haber mencionado el nombre, donde las licoreras de día venden pan, donde los bares al llegar el medio día se convierten en comunes casas y donde los zapatos cuelgan del alambrado.

Aquí es donde cada familia busca su acomodo, en un pequeño pueblito cerca de la ciudad.

~~

Mujer de ensueño.

La tarde caía y los pocos rayos de sol se guardaban fríos y sin mayor espectáculo. Estaba solo, donde nadie podía entorpecer su labor. Las olas se marcaban en la fría madera y no había mayor preocupación que seguir con la dirección correcta. Aquí nadie podía entorpecer su labor.

En soledad disfruto el aire que se impregnaba como recuerdo, y la sinfonía del agua correr por sus pensamientos lo sosegaba de cualquier temor. Y rogó piedad para que aquel momento jamás terminase porque prefería olvidad todo y continuar su trance, prefería dejarlo todo atrás y no aferrarse a el jamás. Quería avanzar con sus pasos ilegales como lo fue siempre, con esa fuerza que lo añoraba y seguir con las historias que se grababan junto a sus cicatrices.

Pero no, sentía su aroma, sentía aquella cabellera negra tocas su piel & sus interminables recuerdos, esa magia en sus ojos, esa ropa carmesí, ese brillo en cada palabra. Quería tenerla una vez más, como lo fue un tiempo precario; corto toda ley que ayudaba a controlarlo, porque no, no paraba de pensar en sus desgracias y la culpa que lo carcomían cuando veía la tristeza de esa mujer que robó todos sus sentido, todas sus direcciones.

Camino por las tablas de su querida joya buscando cobijo de aquel pesar que las lágrimas no secaban en un hombre de esa envergadura, camino por cada pieza, por cada recuerdo que marcaba la habitación buscando algo, pero no, nada lo saciaba.

Destapo aquella última botella que rodaba por el suelo.

Y pidió la mejor de las suertes para aquella mujer y sus memorias.

˜˜

Era su tesoro.

Se sentó justo en frente de ella. La fogata estaba prendida y no había mayores preocupaciones que lograr calentarse las manos. Miró  al infinito que se empapaba de un cruel mar que pasaba las penas arrojando olas cada vez más débiles. No lograban articular palabras, porque ambos sabían bien que esta era la ocasión perfecta para decir un par de verdades y ninguno de los dos quería arruinar el momento. La luna que acompañaba al par de piratas no daba mayor atracción como la que sentía el mayor de ellos hacia aquella muchacha de cabellera negra que tocaba sus caderas. Envidio aquel cabello por ese momento y ella habló.

No crees que ya es muy tarde

No recibió respuesta. Preferiría no oír nada, y creyó que al hablar había arruinado todo. Debió haber guardado silencio, silencio, silencio, repetía abstraída.

Háblame – le rogó él  – Sabes que disfruto tu voz.

De que hablar, parecería tonta hablando del clima, o algo presuntuosa hablando de ella misma. Mientras recordaba las veces en las que por miedo dejo pasar muchos momentos como el que estaba viviendo.

A veces dejo que el viento me confunda- comenzó a decir mirando sonriente las estrellas – pero lo suficiente como para no olvidar que tengo que esperar.- suspiró – todo esta a su debido tiempo.

El muchacho encontró en si un gran vació con sus palabras, todo estaba a su debido tiempo, ya no quería esperar más ¿esperar que? Que las horas pasen y el sentimiento se olvide. Levanto la mirada y fuertemente tomo el brazo de su compañera y como si la vida se terminara igual que sus suspiros la abrazó.

Dime- la cuestionó – en que momento dejaste de ser mi tesoro.

La abrazó aun más fuerte.

& te convertiste en mi vida.

~ ~

nota: este relato es un extracto de un gran proyecto (:

Hasta luego

El toco su frente suavemente con la palma de su mano  e intentó sentir sus laditos, descifrar su vivir, quiso entenderla y amarla por ese corto momento.  Las hojas del suelo se mancharon, el suelo se humedeció y el tiempo se detuvo. El viento le otorgó aromas únicos.  Ella mantenía su vista en el suelo,  sabía muy bien que ese muchacho no merecía sus ojos, su alma ni sus sueños. El presencio ese calor que siempre contuvo, veía su futuro sus raíces y sus lágrimas.

Y el peor culpable se asomaba con dudosas acciones. Tomo las manos de esa mujer que en frente se encontraba, y la abrazó como nunca lo había logrado hacer, rompió su peor esquema, le devolvió la mano  a su destino y contuvo sus lágrimas sin esperar recompensa. Porque sin nada más que decir, sin nada más que añadir, todo moriría ahí.

Silencio, el que más se guarda mientras más se siente. Sostuvo su frágil cuerpo, aferro sus manos a la suave tela que atormento los segundos, sintió la vida por la espalda, cargó el peso de un adiós y ahí amo, amo como a nadie más, comprendió que él pasado deja huellas que no pueden quedar sin desmoronar y tambien comprendio ahi que su futuro sería algo pesado si ella no continuara soñando junto a él.

˜ ˜



Mientes.

Haré que vuelvas a la penumbra, que caigas y no te levantes.  Hoy seré la mujer que siempre disfrutaste ver, seré tu amor, tu pesadilla y tus recuerdos. La que atormentará cada una de tus noches, la que por  las mañanas no logres olvidar. Seré tu mala pasada, esa mala suerte en los juegos, el viento que  quito tu sombrero, el billete que calló por la alcantarilla.

Seré tu culpa.

Veras el camino y seré la lluvia que corre por tu cuerpo,  la oscuridad que no te refleja, tus piernas tambaleantes. Seré tu miedo. El umbral de la puerta y el incomodo sillón que te espera.  Seré esa sensación maligna en tu pecho, la pesadez de tus parpados, tus lentos latidos y el resto de aire que te queda por malgastar.

~ ~

Alcance inesperado ~

Hay una serie de eventos para un alcance inesperado, ese juego que varios llamamos destino, vida, o simplemente “lo que tenía que pasar”.

Una mujer  toma su cartera dirigiéndose rápidamente al taxi que en frente de unas cuantas calles impaciente la esperaba. Sujeta bien sus pertenecías mientras pagaba con monedas lo que el chófer pedía y no notaba las llaves que por su falda caían olvidadas al suelo.

La mujer toma el celular jugando con los botones marca el numero de su único hijo que desde hoy cumplía la mayoría de edad y lo felicita.

El chófer se detiene, hoy olvido tomar su café y con la confianza que no poseía en ese momento se bajó y en un santiamén tomo su café y continúo con su marcha. La mujer recuerda las llaves y en ese mismo momento nota que no las tiene, que simplemente las dejo en la casa, y por favor le ruega al conductor que vuelva,  aunque no tenía dinero extra  y rotundamente el poco amable señor responde con un no & una serie de escusas poco creíbles.

El hijo tomo lo último de dinero que guardaba y dispuesto a celebrar tomo su arrugado polerón,  cerró la puerta y salió en busca a cada uno de sus amigos.

No alcanzó la primera máquina, y algo frustrado tomo la que le seguía, faltaba muy poco para las nueve y aun no tenía nada listo, solo su hogar donde se reunirían todos.

El hijo se baja rápidamente del bus, la llovizna era la causa. Choca con una muchacha que al igual que él se notaba bastante apresurada.

La muchacha un par de esquinas más allá por fortuna se encuentra con su hermana mientras contesta la llamada de un reciente amigo que preguntaba si realmente vendría a la fiesta. Ella algo dudosa contesta que sí, muy incomoda porque a nadie conocería en aquel lugar.

La muchacha cuelga el celular y en tanto la lluvia enfurecida toma rienda y no piensa parar, un taxi pasa por el lado, la muchacha salta para evitar el gran bochorno de quedar envuelta en agua y en eso su celular cae a una horrible zanja.

El hijo se dirigió rápidamente donde  su amigo, estaba en su habitación, lo saludo con un cariñoso feliz cumpleaños mientras éste sobre su escritorio colgaba una llamada. Poco a poco todos se reunieron ahí. Eran alrededor de trece personas. Y en ese momento todos tomaron rumbo a la destinada casa.

La muchacha arrepentida de su respuesta afirmativa y algo dudosa, decide no ir a la fiesta de cumpleaños de la que tanto le hablaron y se dirige junto a su hermana a la casa de esta.

Los muchachos llegaron y al no haber llaves parecía todo perdido.

La muchacha seca su abrigo en la pequeña estufa mientras lamenta lo ocurrido con su  celular.

El hijo, algo agobiado pregunta si algunos de sus amigos pueden hacer el favor de prestar algún lugar donde celebrar  y  la respuesta de uno de ellos fue “si, pasaré mi casa”. Mientras intentaba llamar a una de sus amigas que por razones que desconocía no respondía su teléfono celular.

Ella triste pero con algunos billetes en la cartera se dispone a  ir de compras y pasar por algo para beber junto con su hermana a un par de cuadras de la casa. El negocio estaba abierto aun y un muchacho algo familiar les atiende, él reía mucho en el momento en que jugaba a ser el dueño de la tienda, ella recuerda muy bien, le saluda con un feliz cumpleaños y también  saluda al que a un lado de él se encontraba,  en tanto el hijo le preguntaba si se quedaran a la fiesta o no.

Tantos eventos y aun así,  si la mujer  hubiese guardado las llaves en la cartera, y no salir apresurada porque el marido llegaba a la estación en diez minutos más, si el chófer hubiera sido algo más comprensivo  respondiendo  que si,  si el celebrado simplemente saliera sin polerón tal vez habría alcanzado la primera máquina,  si no hubiese pasado aquel taxi rápidamente porque el chófer necesitaba un café porque a la hora de estar con su familia él estaba en pleno trabajo, si hubiese contestado que no rotundamente ante la invitación. Y si yo no hubiese decidido ir a malgastar mi dinero a aquel sitio, si no te hubiese saludado en ese lugar después del cumpleañero  porque poco te notabas a un lado de él o  si simplemente  hubiese respondido que no me quedaré a la fiesta  yo jamás te hubiera conocido.