Alcance inesperado ~

por Sofia amanda

Hay una serie de eventos para un alcance inesperado, ese juego que varios llamamos destino, vida, o simplemente “lo que tenía que pasar”.

Una mujer  toma su cartera dirigiéndose rápidamente al taxi que en frente de unas cuantas calles impaciente la esperaba. Sujeta bien sus pertenecías mientras pagaba con monedas lo que el chófer pedía y no notaba las llaves que por su falda caían olvidadas al suelo.

La mujer toma el celular jugando con los botones marca el numero de su único hijo que desde hoy cumplía la mayoría de edad y lo felicita.

El chófer se detiene, hoy olvido tomar su café y con la confianza que no poseía en ese momento se bajó y en un santiamén tomo su café y continúo con su marcha. La mujer recuerda las llaves y en ese mismo momento nota que no las tiene, que simplemente las dejo en la casa, y por favor le ruega al conductor que vuelva,  aunque no tenía dinero extra  y rotundamente el poco amable señor responde con un no & una serie de escusas poco creíbles.

El hijo tomo lo último de dinero que guardaba y dispuesto a celebrar tomo su arrugado polerón,  cerró la puerta y salió en busca a cada uno de sus amigos.

No alcanzó la primera máquina, y algo frustrado tomo la que le seguía, faltaba muy poco para las nueve y aun no tenía nada listo, solo su hogar donde se reunirían todos.

El hijo se baja rápidamente del bus, la llovizna era la causa. Choca con una muchacha que al igual que él se notaba bastante apresurada.

La muchacha un par de esquinas más allá por fortuna se encuentra con su hermana mientras contesta la llamada de un reciente amigo que preguntaba si realmente vendría a la fiesta. Ella algo dudosa contesta que sí, muy incomoda porque a nadie conocería en aquel lugar.

La muchacha cuelga el celular y en tanto la lluvia enfurecida toma rienda y no piensa parar, un taxi pasa por el lado, la muchacha salta para evitar el gran bochorno de quedar envuelta en agua y en eso su celular cae a una horrible zanja.

El hijo se dirigió rápidamente donde  su amigo, estaba en su habitación, lo saludo con un cariñoso feliz cumpleaños mientras éste sobre su escritorio colgaba una llamada. Poco a poco todos se reunieron ahí. Eran alrededor de trece personas. Y en ese momento todos tomaron rumbo a la destinada casa.

La muchacha arrepentida de su respuesta afirmativa y algo dudosa, decide no ir a la fiesta de cumpleaños de la que tanto le hablaron y se dirige junto a su hermana a la casa de esta.

Los muchachos llegaron y al no haber llaves parecía todo perdido.

La muchacha seca su abrigo en la pequeña estufa mientras lamenta lo ocurrido con su  celular.

El hijo, algo agobiado pregunta si algunos de sus amigos pueden hacer el favor de prestar algún lugar donde celebrar  y  la respuesta de uno de ellos fue “si, pasaré mi casa”. Mientras intentaba llamar a una de sus amigas que por razones que desconocía no respondía su teléfono celular.

Ella triste pero con algunos billetes en la cartera se dispone a  ir de compras y pasar por algo para beber junto con su hermana a un par de cuadras de la casa. El negocio estaba abierto aun y un muchacho algo familiar les atiende, él reía mucho en el momento en que jugaba a ser el dueño de la tienda, ella recuerda muy bien, le saluda con un feliz cumpleaños y también  saluda al que a un lado de él se encontraba,  en tanto el hijo le preguntaba si se quedaran a la fiesta o no.

Tantos eventos y aun así,  si la mujer  hubiese guardado las llaves en la cartera, y no salir apresurada porque el marido llegaba a la estación en diez minutos más, si el chófer hubiera sido algo más comprensivo  respondiendo  que si,  si el celebrado simplemente saliera sin polerón tal vez habría alcanzado la primera máquina,  si no hubiese pasado aquel taxi rápidamente porque el chófer necesitaba un café porque a la hora de estar con su familia él estaba en pleno trabajo, si hubiese contestado que no rotundamente ante la invitación. Y si yo no hubiese decidido ir a malgastar mi dinero a aquel sitio, si no te hubiese saludado en ese lugar después del cumpleañero  porque poco te notabas a un lado de él o  si simplemente  hubiese respondido que no me quedaré a la fiesta  yo jamás te hubiera conocido.

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