una cadena.

por Sofia amanda

No puedo dijo levantando la cabeza. No puedo repitió. El sonido de la casa se hundía en silencio, y por raras razones el perro dejó de ladrar, aquella era una de las tareas mas complicadas de su difícil labor de hombre y de costumbrista, el decir adiós, porque una vez más tenia el miedo por la sangre. Era difícil para ambos, con eso se conformaba, porque aunque ella no dijera palabra alguna, él la entendía perfectamente, sabia que cuando la cabeza esta cabizbaja y la vista perdida en el suelo la situación era difícil.

Y cuando ella miraba aquella dirección que en vez de llenarse de lágrimas y descontento no vio más que una cadena que colgaba por su cuello.

Recordó cada hermosa situación, sensación, hora, fecha y lugar donde desde el principio dudó, ahora lo entendía bien & recordó como también había prometido no volver a confiar. Quería golpearse el pecho por no escucharse.

Puedes irte, yo no te detendré. Fue lo ultimo que la casa logro sostener.

El sonido de la puerta jamás se había notado tan palpante sobre sus oídos, no lloró, porque prefirió dejar cada hermoso recuerdo intacto. Desde ese día logró comprender mas cosas que habría preferido guardar. Desde aquel  día volvió a prometerse un par de cosas que serán rotas en un par de años más.

Había una cadena en su cuello, aquella cadena que prefirió olvidar.

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