Te veo.

por Sofia amanda

Comenzó la música.  Toda la gente alrededor se agitaba y aclamaba su nombre. Nadie podía verlo de verdad. Sentía cada palabra golpear sus oídos pidiendo sus versos, esas dulces melodías. Esa vez que al tomar ese frío micrófono las luces lo transportaban a su lugar favorito; ya era de madrugada, pero la muchedumbre aun quería escuchar su voz.  Pero nadie podía verlo de verdad.

Antes del espectáculo, tomaba un refresco y tenía prohibido comer chocolate, mientras veía en el espejo como su imagen causaba el mismo revuelo que su voz.

Pero en el escenario hacia lo que se le viniera a la cabeza, porque era suyo, todo el mundo veía su espectáculo y escuchaba su gran voz. Cada vez que lo anunciaban en la cuidad o en alguna tocata las muchachas eran las primeras en llegar y buscar el mejor lugar para verlo y así, por alguna casualidad lograr ser la gran afortunada de recibir alguna prenda del muchacho dueño de las pistas.

Cuando comenzaba a cantar amaba que las mujeres gritaran su nombre con desesperación y que los hombres lo envidiaban por su talento, que los micrófonos no se cansaran de su voz y que las noches sea lo suficiente largas como para volver a comenzar. Pero nadie podía verlo de verdad.

Pero cuando las luces se apagaban y cuando la noche llegaba a su fin. Las veces en que el micrófono ya había terminado su labor y cuando era hora de comer chocolate sentía a la única persona que podía verlo de verdad. Tras la cortina y al fin del espectáculo, luego de ver su gran don y su demostración, ella llevaba consigo el gran abrazo lleno de fuerza para seguir de pie.

Ya es otra noche y es hora de un nuevo espectáculo, aunque nadie pueda verlo de verdad…

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