El control racional del oficio de escribir.

Mes: octubre, 2010

Esto es sed.

Hace frío sabes, la fila aún da para más. Esto no me parecería desagradable si estuvieras aquí,  o si tan solo te dignaras a llamar.

Pero que poco glamour, de donde nace tanto alcohol, ¿de tu ausencia? ¿De mis miedos?, o simplemente dejémoslo ahí y hagamos otro merecido salud, ¿y por que?, porque hoy nos merecemos el alcohol.

Si, era tu ausencia, y porque tengo miedo de verte mañana tras la puerta cuando te esté rogando perdón, y cuando tu me digas adiós.

Tú deberías estar aquí, embriagándote por mi y porque me duelen tanto tus despedidas. Quizás la vida nos junto para entendernos, no para amarnos, porque yo entendí tus sueños, tu vida y todas las historias que algún día terminarán.

Una blanca por favor y bien fuerte, no quiero que la noche se quede en silencio, ni que el sol me atormente con el futuro. Y ésta vez no brindaré por nada ni nadie, solo por mí, porque amo ésta perra vida y no me arrepentiré jamás, ni de lo malo, ni de lo peor.

Así, de esta manera tendré historias que contarles a mis hijos, tendré tiempo suficiente para ellos. De esta manera no me asusta tanto el futuro que me espera listo y atento para verme caer, otra vez.

Y salud por él, y ese nombre prohibido, que juré un día no llamarle y hoy frente a sus ojos prometí amarle. Salud porque hoy lo extraño más que nunca, porque quiero ahora abrazarlo y que susurrando me diga que todo estará bien, porque quiero tener su mano sobre la mía y sentir que su vida se aferra por completo, porque quiero que me perdone por lo que un día prometí ser y hoy no lo fui.

A veces no sé si es tristeza lo que siento o si simplemente es algo de sed.

Pasadita.

Cuando yo quise, yo realicé. Cuando la lluvia golpeaba con más fuerza el ventanal, yo canté junto a ti. Cuando la mañana no traía el sol junto su despertar, yo encontré tu mano sobre la mía.
Porque eres fuerza, porque eres aire, desde algún confín te sosegaste, desde alguna caída perdurable. El destino nos llamó, justo frente a nuestros pasados exiliados que es mejor no volver a mencionar.

Porque junto a ti crearé memorias, junto a ti olvidaré el mal de vivir, el mal de extrañar y el mal de esconder. Junto a ti nacen nuevos versos, nuevas canciones y nuevas letras,  con más orgullo y fuerza que cualquier despecho perdurable.

Desde aquí le escribo, porque no hay distancias fuera de un planeta, y en vez de colgarme de sus brazos yo lo dejo ahí, para ver cuanta falta se nos hace, y de vez en cuando amarlo como de costumbre, necesitarlo como él a mí, y pretender enredarlo a mi cintura, jugar con su pelo y de pasadita mientras dormía dejarle un beso.

.