El control racional del oficio de escribir.

Mes: enero, 2012

Testimonio.

Porque a una mujer así había que enamorarla, no acostumbrarla. No te das cuenta amigo, ¿tengo que decirte las cosas yo? A una mujer así había que escucharla, no entenderla. Había que buscarla no esperarla, había que susurrarle no obstruirle. Había que hacerle el amor en noches de luna llena. Escribirle algo especial.

No debías de hacerle llorar, pequeña, su dolor no le recordaba. Sus letras ni sus pinturas han de fallecer. Murió su arte de nuevo, murió su amor. Sus párrafos se los escondió la bebida y los licores. De sus colores nada quedo. Ven aquí, yo sé como hacer que sus penas te pesen menos que el reloj ruso que llevas por encaje. Son detalles no, aquello de lo que siempre te habló.

Verla feliz fue el don que deje entre sus arterias. Y aunque mal le hice, sigue siendo una reina para mi, aquella que  se merece los esmaltes de uñas más hermosos de la tienda. Los pañolines que prefiera, la danza que elija. & Sí, déjala sola ahora en este plazo corto sin fin, porque soy hombre también, pedir estar solo es un autoconvencimiento de que hay más mujeres que entretener. Es ver belleza y placer en otros ojos, lo sé no me mientas, he hecho lo mismo que tu, en exactitud, con las mismas palabras, con las mismas letras, créelo o no. Sólo que conmigo no lloró, su expresión menos la vi, porque también no fue a la cara. Sólo sé que al día siguiente de acabar, no había mujer mas linda sobre los pasillos que buscarla pasos que no fueran los míos, ni otras piernas que me llamen al amanecer. Era increíble. Me odió desde el día en que fingí  no amarla, y la deje si, porque habían errores en mi pasado que pesan más que tus tonterías de tiempo y cosas así.

Pero si amigo, ya es tarde como siempre. Para ella el ahora vale más que cualquier futuro, hazlo ahora, haz lo que yo no fui capaz de hacer, de amarla con respeto, de no tocarla de más y sin consuelo, de decirle que luce bien a cada segundo. No la hagas odiar, hazla sentir. No cometas este error, de dejar a esta pequeña porque en tu vida aun quedan vasos de ron. Porque aquel error ya me pertenece.

olvídate

Ve y olvídate para siempre de mí. Que hombres así sobran en estas vías. Olvídate de cada paso en tu nombre, de que un día estuve sólo para ti. De todo el esfuerzo que hicimos. De las peleas en vano, de las noche entrelazadas, de tu mano junto a la mía, de mis sueños en burbujas, de las comidas al anochecer, de los cigarros con café.

Olvídame. Que no volverás siquiera a tocar las luces de mis sombras, ni mis vasos vacíos, ni mis lamentos escritos. Ya nada es para ti, quédate con las putas que recorren tus estribos, las mujeres que siempre deseaste, con tus trasnoches inmaduros, los tragos que no sabes tomar, con tu infancia entre humeadas. Quédatelo todo, yo aquí pretendo olvidar.

Sacia tu interés entre desconfianzas, tortúrate más estando en soledad, imagíname con miles de hombres entre aceras, cada uno distinto y especial. Recuérdame con el peor de tus competentes, que de buscarlo a él solo basta mover un dedo. Tienes miedo. ¿De que? ¿De perderme? Jamás, el error fue mío y de nadie más. Porque las excusas son baratas, el adiós inherente, la rabia es mi tripulación. Hoy ha chocado la magia de no querer volver a tocar tu frente hasta la barbilla nunca más, de no darte ni una caricia en descontento. De esperarte cada amanecer. De soportar tu celar en cada paso bien dado.

Olvida las lagunas, los paseos a pie, el color lila de mi cuarto y de mis uñas, los gatos, las frutas, la espera. Olvídate del sueño de llegar a ser solo uno los dos, de la magia reciproca. Del vodka de frutilla, de los videos en la noche. De los dolores a medio mes, de los guateros de suero, de las fotos a contraluz, de las cuestas que odiaba caminar. De los juegos de computadoras, las madrugadas con resaca. Del pantalón verde que olvidé llevar. De los pies de bailarina.

De volar.

Pero recuerda que cada vez que lloraste fue por ti, y cada vez que lloré fue por amor. Que siempre estuve para ti aunque no lo notaras, que el esfuerzo fue mayor que el dinero gastado. Que los detalles siempre los cree en silencio para ver si los notabas. Hoy el final es obvio. Continúa con tu vida, si eso es lo que deseas. & Cada vez que cambies recuérdame. Cuando entrelaces a otra mujer, estaré lejos viéndome mejor así. Quédatelas, sé feliz con lo fácil.

Adiós Amigo.

Adiós.

Dime Quién

Yo quisiera alguien especial. Alguien que contara los minutos para verme. Que en trozos de papel enmarcara mi nombre, y  que silenciosamente me entregue sus cartas. Alguien que me diga lo bien que huelo hoy.

Yo quisiera alguien atrevido, pero no prepotente. Que de mi cuidara y de apoco valorara. Que noté los detalles y la forma en que tildo la i. Que note mi sarcasmo, y que ría con el. Que entienda que primero esta la vida y los momentos, no las palabras que solo se las lleva el viento. Que abra la puerta frente a mí. Que me diga al oído que hoy luzco bien.

No le pido que entienda mis gustos, solo que sepa oír. Que entienda que tengo tiempos, que no todo depende de él. Que comprenda las culpas que llevo encima, las caídas del corazón. Que sepa escuchar cada una de mis excusas, que me crea cuando le diga la verdad. Y cuando le mienta, que note mi error y que me perdone sin ni una sola palabra. Que no se aleje de mi, aunque se le este gritando a los oídos. Que entienda que aún creo en las personas. Que vea mis defectos como una parte de mí, que si cambian es algo superado, y si no, que hay que esforzase para que las cosas salgan bien.

Alguien que crea en el futuro. Que al abrazarme sienta el mundo girar. Que cada viernes por la noche me diga que todo estará bien. Que cuando el humo del cigarrillo se pierda entre tanta gente bebiendo y yo esté ahí, que me cuide de tal forma que no pueda escapar. Qua baile conmigo toda la noche, y que sus brazos sean mi guardia temporal.

Que haga presencia ausente. Que siempre esté ahí aunque no sea capaz de notarlo. Que piense en mí cada vez que corra tras un balón, o cuando escuche cierta canción.  Que cuando pase por el mismo lugar en donde marcamos recuerdos, sonría, y que su memoria le agradezca por todo.

Alguien que me recuerde de la mejor manera. Que en alguna parte de su cuerpo esté impregnado mi nombre, y que al frotarle los pensamientos, vuelva a sonreír, pensado en cada error que dejo correr por las botellas.

Alguien así, como él, que me recuerda sentándose solo en la playa, mirando el cielo, y viendo de qué forma son las nubes. Él, qué camina escuchando esa canción por la misma calle en la que pasamos tomados de la mano. Que al pisar ese mismo rincón lo observa en silencio. Él, que cuando  la mira a ella, nota que no es lo mismo, que algo le falta para saber a mí.  Él, que me mira después de algún tiempo; y en silencio, se detiene en si mismo, y nota la tristeza de mis pasos, el dolor de mis letras y estos ojos decaídos.

Alguien que me vuelva a buscar a pesar de todas las causas que le grité despechada, que no se dé por vencido aunque yo no le de ni un gramo de esperanza.

 Y Que al besarlo se me vallan todos los problemas. Que al olvidar siga ahí pendiente de mis cosas. Que al cerrar el ciclo me diga que de alguna forma me extraña. Que recuerde lo primero que le hice para cenar. Que hoy, ahora que esta así de lejos, no recuerde nada del pasado. Que sepa que yo voy a estar ahí siempre. Y aunque yo este conciente de que él ya me olvido, siga creyéndole cada palabra.

Yo quiero alguien que no entienda lo que es el amor, al igual que yo.