Testimonio.

por Sofia amanda

Porque a una mujer así había que enamorarla, no acostumbrarla. No te das cuenta amigo, ¿tengo que decirte las cosas yo? A una mujer así había que escucharla, no entenderla. Había que buscarla no esperarla, había que susurrarle no obstruirle. Había que hacerle el amor en noches de luna llena. Escribirle algo especial.

No debías de hacerle llorar, pequeña, su dolor no le recordaba. Sus letras ni sus pinturas han de fallecer. Murió su arte de nuevo, murió su amor. Sus párrafos se los escondió la bebida y los licores. De sus colores nada quedo. Ven aquí, yo sé como hacer que sus penas te pesen menos que el reloj ruso que llevas por encaje. Son detalles no, aquello de lo que siempre te habló.

Verla feliz fue el don que deje entre sus arterias. Y aunque mal le hice, sigue siendo una reina para mi, aquella que  se merece los esmaltes de uñas más hermosos de la tienda. Los pañolines que prefiera, la danza que elija. & Sí, déjala sola ahora en este plazo corto sin fin, porque soy hombre también, pedir estar solo es un autoconvencimiento de que hay más mujeres que entretener. Es ver belleza y placer en otros ojos, lo sé no me mientas, he hecho lo mismo que tu, en exactitud, con las mismas palabras, con las mismas letras, créelo o no. Sólo que conmigo no lloró, su expresión menos la vi, porque también no fue a la cara. Sólo sé que al día siguiente de acabar, no había mujer mas linda sobre los pasillos que buscarla pasos que no fueran los míos, ni otras piernas que me llamen al amanecer. Era increíble. Me odió desde el día en que fingí  no amarla, y la deje si, porque habían errores en mi pasado que pesan más que tus tonterías de tiempo y cosas así.

Pero si amigo, ya es tarde como siempre. Para ella el ahora vale más que cualquier futuro, hazlo ahora, haz lo que yo no fui capaz de hacer, de amarla con respeto, de no tocarla de más y sin consuelo, de decirle que luce bien a cada segundo. No la hagas odiar, hazla sentir. No cometas este error, de dejar a esta pequeña porque en tu vida aun quedan vasos de ron. Porque aquel error ya me pertenece.

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