Condena.

por Sofia amanda

Soy escritor maldito dentro de una hembra. Disección de las penas y despedidas. De los gritos y esperanzas, del desamor y sus cartas. Maldito si, cómo yo he de querer sin ningún adjetivo innecesario. Creé las noches con soles, las lunas con mañanas, el viento entre mareas, los mares tragando cielos. Procreé las sílabas cómo dedos contemporáneos. Tracé el sexo escrito y las caricias tácitas. Sobrepuse el fuego del agua, volé con rocas, pinte con grises, dancé sin músculos. Amé.

Rompí la ley de los malditos. Él sentir del corazón ver la luz. El amar con descaró, sin dejar tiempo al labor. Al crepúsculo destino de elegir entre vivir de las letras o amar. Maldito, maldita. He éste mi preludio y condena, bohemia noches y desesperación. Compacta ambas caras de la vida,  tú escritor no lograras mayor placer que el esperar meses por un texto perfecto, ni amar como el zigzag de tu mano sobre el papel fluir con sutileza.

Ve ahora , ni elegir puedo, pues esta es mi condena, no amare a nadie más que mis fúnebres escritos, jamás. No podre otorgar mayor atuendo de halagos que al mismo papel que rellenan mis palabras. No lograré ser de piel feliz tocando otros huesos, porque de mi piel nacen historias puras, y el único hueso febril es aquel que sostiene mi mano al escribir.

y volví.  Maldito escritor. O soy yo o no soy nadie. O son mis letras o mi piel. O son mis puños marcando historia, o mis lágrimas que nadie ha de beber.

Anuncios