Amando a alguien que nunca existió.

por Sofia amanda

De ojos azules, un cabello negro envidiable y un par de piernas hasta el piso. Entretenida, jugaba a volar cada noche luego de clases entre humos y drogas baratas. Una mujer ideal con una mente risueña.

¡Te acompañaría al fin del mundo si se lo pidieras!

Cristóbal se subió el cierre del pantalón, sonrío al espejo y en cuestión de segundos tomo su mochila y camino al colectivo. Olvido avisar que saldría, que llegaría más tarde  y que le faltan monedas para volver a casa. Pero eso a él nunca le importó. Estupideces baratas que se compran con perdones, un viaje a casa y un corazón rosado por el teclado. Él y su novia discutieron toda la noche anterior, el dolor del tiempo ya marcaba su relación. Un par de errores y las palabras dolían más que las ausencias. Cristóbal era un joven libre y apasionado, ella su mujer, una joven estructurada y soñadora. Era tan difícil verlos vivir que nadie entendía las fuerzas de estar juntos.

Pero eso a él nunca le importó. Las constantes peleas, el dolor de llorar y el amor no correspondido tenían una recompensa. Él se distraía entre humos y drogas baratas. Entre conversaciones entretenidas y un par de ojos azules que lo acompañaban hasta en los juegos más tontos de la Web. Coreaban las mismas canciones, reían los mismos chistes y su gusto por lo apocalíptico era un imán de conversación.

 Él pasaba horas con ella, entre humos y drogas baratas.

Feliz ahí nadie le molestaba, y un par de risas de esa mujer que más que molestarlo, se le hacía placentero.

Los días de sol caminaban hasta despedirse, los días de luna, hasta que ella pudiese ver su hogar. Cristóbal tenia un escape de vida, alguien que le entendía hasta las borracheras porque si. Siempre sobre su cama, luego de despedir a la niña cerca de su casa, pensaba en su mujer, ella tan diferente, recordaba sus regaños y el dolor en cada pelea. Él no se merece eso. ¿Porque lo tolera? No lo sabe, y su mente se difumina recordando la invitación a fumar de su incondicional amiga.

Cristóbal se enamorará.

Él merece una mujer de su altura y con sus mismas risas. Que lo acompañe a ver la soledad de ese punto que el tanto ama y que lo entienda bien, que siga su camino, no que busque perfecciones para él, que fluya, que viva el día a día, que no le preocupe en lo absoluto el futuro  Que lo acompañe a sus bohemias tontas, esa es la niña para él.

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