El último vals antes de partir.

por Sofia amanda

Entenderme las palabras nunca fue fácil, se te fue imposible. Nadie nunca lo hizo, no serás el primero con la poca fuerza de tus labios. Tantas cosas hice mal, que quien debe pedir disculpas soy yo. Suspicacia. Errar porque sí para el control del oficio. No vengo con poesías, la prosa es lo mío y te dejo a ti el trabajo de enmudecer tontos analfabetas.

Desde la lucidez del día marcando pestañas; Quemantes. Hasta el ciego resplandor de las noches divinas. ¿Cuánto le falto a tu tesoro para completarte el ego durmiendo en las nubes? El cuerpo y alma pura de una pena vana. El color/negro de un par de ojos carnales. Con eso te bastó.

Disfrutas tanto la pena misma. Carroñero de pieles que quieren narrar. Tipos como tú sobran en estas vías. Afortunado tú de llorar a gritos. De perder algo que si era tuyo, de autocompadecer tus delirios y sueños que se frustran con la verdadera realidad. No serías nadie sin un aliento fresa.

¿Alguna vez hiciste algo de corazón, sin que recompensarte fuese necesario?

Soy yo la que borra páginas. Soy yo lo transversal. Soy yo la vida eterna en par de letras y latidos ¡Sigue demostrando retrogrado en tus respuestas penumbras! ¡Olvida qué sé tus interrogantes! ¡Olvida qué se todo de ti! Olvida qué espero siempre lo mejor del karma para tus futuros, que aprendas a errar con amor y no con recelo, que levantar lo ojos y al mirar a tu mujer no sea doloroso,  más bien algo a la par.

Emprendo vuelo al descenso. A la despedida cliché de los cuentos rosas. El dolor ya está estampado en las cientos de lágrimas. Las gracias dadas y los perdones olvidados. Las promesas rotas y los saludos muertos. Dejo para ti un par de alas en herencia de mis males, del este color cambiante que mis ojos llevan con firmeza. Para que alcances tu ángel, para que seas feliz, le digas que di todo por ti, pero caí.

 

Ese era su nombre
yo la ame como loco.
Ella me amo como a nadie.
Ágata carmín, tu aroma se arrebató sin dueño de mis labios.

 

Anuncios