Yo le conozco.

por Sofia amanda

Sabía  la hora en que se acostaba cuando llovía. Sabía  la precisión del color de sus ojos en cada estación. Sabía su acento a la perfección. Los lunares de su piel y el desliz de la luna cuando jugueteaba entre sus sabanas. Sabía su olor, el perfume diario de los quehaceres domésticos, la vida al nacer. La sangre de redor.  Yo le conozco, no es necesario mirar al suelo. Recuerdo sus pies tan bien demarcando mi mismo camino, no necesita más, su final no esta planeado para este momento.

Yo le conozco, siga en pie, nada para usted es imposible. Si yo le hablo es porque sobreviví a su partida y estoy aquí recogiendo sus pedazos. Tengo maleza muerta en mi cabeza; no le miento, sus mentiras fueron tumbas de ego, y su adiós no dejo dignidad en pie desde ningún rincón en mi conciencia.

Pero yo le conozco, yo sé que volvió tambaleante y aquí estoy sin preámbulos ni ningún remordimiento. Sabía en sueños, en primicias, en cálculos persuasivos que su voz andaba rodeando mis laberintos. Cuanto esperé para abrazarle de nuevo y si miento sonriente es porque lo dolores del adiós son adictivos.

Déjeme cuidarle de nuevo, sus letras son un tesoro que no me quiero perder. Ojala pudiera enumerar cada cualidad que se opaco en este invierno. Déjeme secarle el cabello y prestarle un chaleco que convine con sus ojos. Déjeme no equivocarme esta vez. No odiarle, no presumirle la ignorancia, no pedirle que se vaya por última vez. Quiero estar presente esta vez en cada uno de sus sueños prominente, serle personaje, serle narrador.

Noches como estás yo le conozco mejor, en el cielo muerto, en la madrugada más desgastada que nosotros dos, en las tardes naranjas. En todas esas veces en que sus odios se caían en mis brazos, siempre le perdoné.

Siempre me fallé por serle escuchada. Por cobijarle los dolores, por conocerle más. Por la esperanza de ser un día sus mismas letras, porque yo le conozco bien, más que cualquier otro que presuma su estadía, ya que su cuerpo físico siempre estuvo ausente y sus palabras son su alma viva que siempre voló hasta mí.

 

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