Un tipo enamorado.

Me era imposible no sentir ese dolor en el pecho cuando ella me miraba a los ojos así fijamente. Era abrumador, lo peor de volver a verla, algo así cómo si se me abriera el corazón. No recuerdo ni lo qué dijo, ni lo qué le respondí. En mi cabeza sólo estaba la imagen de sus manos rodeado su taza de café y esos ojos de mierda que no paraban de interrogarme. Los odio, odio hasta ese lunar que tiene en su mejilla y su firmeza completa.

Odio también el tiempo que se dio para responderme; el tiempo en que tardó en decir que si, y la manera irónica de aceptar tomarse una taza de café conmigo.

Fue cómo si el volver a vernos significara sólo recordar esa mirada. No me importaba si estaba bien, o si estaba completamente abatida por los problemas de ser mujer, al carajo, el odiar como se ríe de mis chistes ya parece parte de mis necesidades.

Se reía. Siempre se reía conmigo. Estoy seguro que nadie lograba hacerla reír así. O tal vez soy sólo yo él queda completamente feliz mientras ella está riendo y muchos pueden hacerla sonreír. Quizás es sólo ella quien me entrega esta felicidad. Que confuso, si no me hubiese mirado así, yo podría seguir caminando tranquilo hacia mi casa sin pensar en las mil formas de recuperarla. De que no me trate de amigo, de que se olvide de su amor tan lejano.

Tengo su carcajada pegada aquí en mi frente, o en la cara de podrido que llevo. Quiero volver a verla, volver a sentirla cerca, hacerla vivir cosas que con nadie nunca vivió. Quiero volver a ser su noche entera, sus escritos destrozados, sus tragos vacíos. Su último punto antes de dormir. Ni siquiera sé de donde saqué el aliento para invitarla a ese café de dos horas, menos sé cómo ella no logró fruncir las cejas cuando le dije bonita otra vez.

Sólo recuerdo esa forma de mirarme. Tan única que me estremece por completo, logré viajar a cuando la conocí, a cuando la besé, y a las miles de veces en que le dije adiós. Ahora recuerdo porqué me despedía y nunca lograba irme completamente, ya que cada vez que ella  me miraba así; algo de mí se encerraba tras sus ojos.

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